Cómo le afectan las subidas de las tasas de interés de los bancos centrales

Tasas de interés de crédito internacional presionadas por la inflación y el riesgo de país

Los bancos centrales de todo el mundo, obligados a luchar contra la creciente inflación, han puesto en marcha un ajuste de las políticas monetarias, tras años de tipos de interés cero y en algunos casos negativos. La retirada del exceso de liquidez de los mercados y las subidas de tipos son las recetas, con el consiguiente impacto en unas economías que dan síntomas de debilidad tras superar una crisis de deuda y una pandemia.

¿Qué significa que suban los tipos de interés?

Significa que sube el precio del dinero, lo que se paga por pedir prestado. El dinero es como cualquier otro producto: si se fabrica mucho dinero, su valor baja y hace falta más para comprar las mismas cosas. Es el principal mecanismo que tienen las economías para frenar la escalada de precios de los bienes de consumo cuando empiezan a dañar a la economía. En definitiva, supone un encarecimiento de la financiación.

¿Qué consecuencias tiene?

Afecta a toda la economía. La subida de tipos supone una disminución de la capacidad de gasto, un aumento del coste de los préstamos, y una reducción del consumo, la inversión, la producción y la demanda agregada, lo que implica una bajada de los precios, pero también genera disminución del empleo.

¿Por qué los grandes bancos centrales empiezan a subir tipos de interés?

La gran mayoría de bancos centrales del mundo se han visto obligados a elevar los tipos de interés como fórmula para contener el fuerte repunte de inflación. La sucesión de shocks en la oferta de bienes, junto a la ruptura de las cadenas de suministro como consecuencia de las medidas tomadas para afrontar la pandemia, y una creciente presión de los precios de la energía por la invasión rusa de Ucrania han intensificado el alza de precios. En el mes de mayo, la inflación de la zona euro alcanzó la cota del 8,1% interanual y la incertidumbre es máxima en cuanto a si cederá en la segunda mitad del año. Esto ha obligado a los bancos centrales a acelerar el proceso de normalización de su política monetaria.

¿Por qué genera tanta tensión en las bolsas y en los mercado de bonos?

Los anuncios de subidas de tipos de interés encaminados a frenar el repunte de los precios se están produciendo en medio de datos económicos que sugieren que las principales economías empiezan a dar síntomas de enfriamiento. Los expertos hablan ya de recesión.

Esta situación hace temer un estanflación, el peor enemigo de las economías, porque supone encarecimiento de la financiación en medio de una recesión, lo que imposibilita volver a la senda de crecimiento. Los inversores desconfían de la capacidad de los bancos centrales para paliar la inflación sin dañar a la economía. Es decir, de si el final de la expansión monetaria y el alza de tipos será compatible con un aterrizaje suave. Estas dudas se han traducido en fuertes presiones sobre las bolsas y sobre los bonos. Algunos índices bursátiles, como los americanos S&P500 y Nasdaq, y el Cac francés ya han entrado en mercado bajista: pérdidas superiores a 20% desde su último máximo.

¿Cómo afecta al ahorrador?

Las subidas de tipos pueden beneficiar al ahorrador conservador. Ahora podrán encontrar algún beneficio en los depósitos, aunque todavía tendrán que esperar al efecto de reducción de la liquidez del mercado que obligue a las entidades a pagar por el ahorro de los clientes para atraer fondos.

¿Y al pequeño inversionista?

El pequeño inversionista tendrá que acostumbrarse a un escenario que se le había olvidado en los últimos años. El miedo a un endurecimiento de la política monetaria ha sido culpable de buena parte de las correcciones bursátiles de este año. En términos generales, cuando los tipos de interés suben (y más cuando suben con fuerza), las bolsas tienden a la baja.

Primero, porque los precios de las acciones descuentan costes de financiación superiores para las empresas que supondrán un recorte de los márgenes. Aunque algunas cotizadas se vean favorecidas por esta política. Por ejemplo, bancos, energía y empresas del sector de la salud.

Segundo, porque tipos altos conducen a recorte del crecimiento económico. Y tercero, porque los activos que han estado sobrevalorados por el exceso de liquidez en el mercado inician el ajuste hacia su valor objetivo en relación a su riesgo. El inversionista en bonos también se encuentra un escenario cambiante. Tipos más altos se traducen en precios más bajos para los bonos. Además, el mayor endeudamiento podría poner contra las cuerdas a los actores más vulnerables. Los expertos aseguran que hay oportunidades de inversión en deuda, pero los inversores deberán ser más selectivos.

¿Qué impacto tiene para los consumidores?

Los que tengan deudas o hipotecas a tasa variable verán en su revisión anual que se incrementa el coste debido al alza en los tipos de interés. Esto aumentará el gasto de las familias, lo que hará que tengan menos renta disponible para gastar.

¿Cómo afecta a la economía de los países?

De manera negativa. Los gobiernos se han financiado a coste cero, porque ese era el precio del dinero. En la eurozona, si no había inversores suficientes, la deuda que emitían los países para financiarse la adquiría el Banco Central Europeo. El cambio de política monetaria emprendido por los bancos centrales significa que dejarán de comprar deuda y elevarán el precio del dinero. Un cambio radical para los Tesoros de los gobiernos, porque se encarecerá su financiación. Como ocurre con consumidores y empresas, los más endeudados sufrirán más.

¿Por qué suben las primas de riesgo?

La prima de riesgo, como su propio nombre indica, es la prima o recompensa que reciben los inversionistas por invertir en un activo con riesgo. Se mide con un activo comparable que se considera más seguro. En Europa, indica el diferencial de rentabilidad que se exige a los bonos públicos a 10 años respecto al mismo tipo de bono alemán. A mayor incertidumbre y más endeudamiento del emisor, más riesgo para el prestamista y mayor es la rentabilidad que exige por su dinero. Si el Banco Central Europeo deja de comprar la deuda pública, como ha anunciado, el Estado pedirá prestado a los bancos, a los fondos de inversión y a los particulares en general.

¿Qué consecuencias tiene que suba ese diferencial?

El alza de tipos y la incertidumbre dispararán el coste de esa deuda, lo que generará mayor déficit público. Y cuánto más se eleve, no solo el rendimiento que exigen los inversores, sino el diferencial con los activos de referencia, la situación puede derivar en recortes, subida de impuestos, salida de capital extranjero, créditos más caros, caída de las Bolsas y depreciación del euro y menor consumo. Y entramos en un círculo vicioso, porque estas medidas dañan el consumo de los hogares y la inversión empresarial. Esta es la razón por la que el BCE decidió apoyar la deuda de países más débiles y muy endeudados, como Italia, España, Portugal y Grecia.

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