Brasil retira la suspensión de contratos laborales por cuatro meses sin sueldos

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Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, derogó un decreto que había publicado el domingo, en el cual autorizaba a las empresas suspender el contrato de sus trabajadores hasta por cuatro meses sin sueldo “para enfrentar los efectos económicos” del coronavirus y para “preservar empleos”.

“Determiné la revocación del artículo 18/MP827 que permitía la suspensión de los contratos de trabajo por hasta cuatro meses sin sueldo”, señaló el mandatario en su cuenta de Twitter.

Aunque no ofreció explicaciones para el giro, su polémica medida había sido muy criticada por los jueces, los legisladores y la población en general.

De acuerdo con el decreto original, publicado en la noche del domingo, el empresario tenía el derecho de dejar de pagar al trabajador durante el periodo en el que dure la suspensión contractual, pero “podrá conceder una ayuda compensatoria mensual, sin naturaleza salarial”.

Es una forma de preservar empleos”, había asegurado Jair Bolsonaro temprano este lunes en declaraciones a periodistas a las puertas de su residencia oficial, poco antes de la derogación.

El jefe de Estado esclareció además que los trabajadores cuyo contrato fuera suspendido recibirían ayuda por parte del Gobierno durante los próximos 4 meses, como ya ha sido establecido en otros países, aunque no detalló el alcance de la compensación.

“En vez de ser despedidos, el Gobierno entra con ayuda en los próximos 4 meses, hasta que las actividades del establecimiento vuelvan a la normalidad, sin que exista despido del empleado”, explicó Bolsonaro a través de las redes sociales.

El texto establecía también que los empresarios tendrían la obligación de mantener el seguro de salud de los empleados durante el periodo que dure la interrupción del contrato y deberán de ofrecer cursos de formación.

El decreto publicado por el Gobierno también preveía otras medidas, como la posibilidad del teletrabajo, la anticipación de las vacaciones individuales, la concesión de vacaciones colectivas y el establecimiento de un banco de horas para ser compensado una vez finalice la crisis sanitaria.

Al tratarse de un decreto, la medida había entrado en vigor inmediatamente en el momento de su publicación, aunque debía ser luego aprobada por el Congreso brasileño en un plazo de hasta 120 días para no perder su validez. Esto finalmente no ocurrirá tras la derogación.

El jefe de Estado ha expresado en reiteradas ocasiones su temor sobre las consecuencias económicas que la crisis sanitaria tendrá sobre la maltrecha economía brasileña y ha criticado a los gobiernos regionales que han decretado el cierre de comercios o la suspensión de misas y cultos.

Bolsonaro llegó a calificar de “lunático” al gobernador de San Pablo, Joao Doria, por haber decretado una cuarentena de 15 días en el estado más poblado de Brasil para contener la expansión de la COVID-19.

“Las medidas de ese gobernador (Doria), así como las de otros, como el de Río de Janeiro, extrapolan. Es una dosis de remedio excesivo que se convierte en veneno”, dijo al referirse a medidas para recluir a la población en sus casas y aislar las regiones.

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