Los aranceles del 25 % para los automóviles, camiones ligeros y autopartes importados por Estados Unidos entraron en vigor este jueves, una medida de peso en la guerra comercial impulsada por el presidente Donald Trump.
Los componentes fabricados por México y Canadá quedan exentos de los aranceles, mientras los fabricantes de vehículos japoneses, surcoreanos y alemanes están entre los más afectados por la medida.
En el mundo ideal del presidente Donald Trump, sus aranceles obligarían a los fabricantes de automóviles a trasladar una mayor parte de su producción a Estados Unidos. Pero expertos en automoción han declarado que eso es prácticamente una quimera. E incluso si fuera posible que las empresas trasladaran toda su producción a Estados Unidos, su fabricación acabaría costando mucho más.
Además, Trump ya ha impuesto aranceles del 25% al acero y al aluminio exportados a Estados Unidos y ha amenazado con imponer aranceles al cobre. Estos tres metales son necesarios para la fabricación de automóviles; por lo tanto, los aranceles sobre ellos también aumentarán el coste de fabricación.
Pero incluso dejando eso de lado, el arancel del 25% sobre los automóviles importados podría aumentar los precios por vehículo entre 5.000 y 15.000 dólares, dependiendo de la marca y el modelo, según estimaciones de Goldman Sachs.
Durante décadas, América del Norte ha funcionado prácticamente sin fronteras en lo que respecta a la producción de automóviles, gracias a los acuerdos de libre comercio que permitían la entrada de automóviles y autopartes a Estados Unidos libres de aranceles. En parte, por eso México fue el principal origen de las importaciones de automóviles a Estados Unidos el año pasado.
Por el momento, los automóviles importados que cumplan con el Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (T-MEC), que fue negociado por Trump durante su primer mandato, podrán ingresar a Estados Unidos libres de aranceles hasta que la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos tenga un sistema establecido para aplicar aranceles a piezas no estadounidenses, según una hoja informativa publicada por la Casa Blanca.