Banco Central prestará $200 millones más a Finanzas para cubrir presupuesto: ¿?

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Wilfredo Cerrato, presidente del BCH

El financiamiento al Gobierno sumaría 343 millones de dólares

El financiamiento al Gobierno desde el Banco Central es una medida “peligrosa” que se aplica en Latinoamérica y a la que se suma este año Honduras.

El presidente del BCH, Wilfredo Cerrato, informó que ya prestaron 143 millones de dólares (3.500 millones de lempiras) a la Secretaría de Finanzas y que próximamente, aprobarán un nuevo crédito de unos 200 millones de dólares (4.900 millones de lempiras)”

Es decir un préstamo total de 8.400 millones de lempiras, que se destinaría a la ejecución del Presupuesto General 2020 (y posiblemente parte del 2021). Además el Gobierno Central ya recibió una moratoria en el pago de la deuda con el BCH que se estima en unos 2.100 millones de lempiras.

En países con economías más desarrolladas, como Estados Unidos, el ente financiero puede solicitar estos préstamos poniendo como garantía la capacidad recaudatoria del Estado o con la emisión de valores en el mercado abierto (Bonos).

En este caso se desconoce cuál es la garantía de Finanzas, los plazos del crédito y la tasa de interés que se aplicará. La función de Finanzas es ejecutar el Presupuesto General que este año supera los 280.000 millones de lempiras.

Wilfredo Cerrato, sostiene que no es ilegal que el Banco Central le dé un préstamo al Gobierno Central. La Ley dice que lo puede hacer a través de un préstamo, no dice que es un regalo o una regalía, agrega.

El funcionario argumenta que se utilizarán los fondos desembolsados por el FMI (como parte del Acuerdo Stand By) y que ya se prestó a Finanzas “143 millones de dólares de ese préstamo con el FMI”.

“Solamente aprovechando que se habla de préstamos, solamente aprovechar que el Banco Central de Honduras a la fecha tomó un préstamo con el FMI de 143 millones de dólares y el mismo Banco Central se lo prestó a la Secretaría de Finanzas”, declaró.

Es decir, alrededor de 3.500 millones de lempiras y también el Banco Central aprobó una moratoria de pago de capital e intereses a la Secretaría de Finanzas por 2.010 millones de lempiras.

“Entonces a la fecha se han entregado préstamos de forma directa e indirecta por alrededor de 5.500 millones de lempiras y en los próximos días se llevará al directorio del Banco Central Honduras la aprobación para otro préstamo a la Secretaría de Finanzas de un poco más de 200 millones de dólares, producto del préstamo que recibió el Banco Central del FMI a mediados de este año”, explicó.

Según Finanzas la caída tributaria es del 26% al cierre de octubre.

¿Qué opina el FMI?

Este año, posiblemente por los efectos de la pandemia del Covid-19, el FMI ha flexibilizado sus políticas monetarias, pero sus técnicos se mantienen reacios al tema de financiamiento de los bancos centrales al Gobierno.

Uno de los temores es en el impacto económico a corto y largo plazo.

“En el corto plazo, el financiamiento del gasto público por parte del banco central tiene ciertos beneficios, pero también acarrea costos. El aumento en el gasto del gobierno tiene un efecto multiplicador sobre el resto de la economía que tiende a dinamizar la actividad económica. Sin embargo, el crédito que le concede el banco central al gobierno puede también generar presiones inflacionarias y un deterioro de la cuenta corriente de la balanza de pagos”.

Para mitigar estos efectos negativos, el banco central debería absorber al menos una parte de la liquidez que ha creado, pero esto podría presionar al alza las tasas de interés y con ello reducir el consumo y la inversión del sector privado.

En el largo plazo el financiamiento del banco central al gobierno solo tiene efectos negativos. “Un banco central que se dedica a financiar el gasto del gobierno pierde credibilidad como institución autónoma que formula la política monetaria sin interferencias y con horizontes que van más allá del ciclo político”.

La credibilidad de los bancos centrales es la que ha permitido que su política guíe las expectativas de inflación de la población hacia los niveles bajos y estables que han prevalecido en la mayor parte del mundo en la última década.

Esa misma credibilidad es la que permitió a los bancos centrales actuar decididamente durante la crisis financiera mundial del 2008 para otorgar liquidez a los bancos en problemas, contener el colapso de los mercados de crédito y, posteriormente, adoptar una política monetaria contra-cíclica que evitó que la recesión se prolongue.

“Esa expansión monetaria no redujo la confianza de los mercados en la política monetaria y en los bancos centrales en general y, por tanto, tampoco genero inflación”, apunta el FMI.