La calificadora de riesgo S&P Global Rating mantuvo la calificación para El Salvador en B- perspectiva estable, y detalló que el país tiene una mejora económica y en la situación fiscal.
“La perspectiva estable refleja, en parte, la mejora de la situación fiscal y económica de El Salvador, junto con varias alternativas de financiación potenciales para cumplir con sus obligaciones financieras, incluida la financiación de instituciones multilaterales, inversores institucionales nacionales y mercados de deuda mundiales”, señala el informe.
S&P deja fuera al fondo Monetario Internacional (FMI) y recalca que el financiamiento desde ese grifo está estancado desde hace más de un año.
“La reciente política fiscal está fortaleciendo los limitados colchones de liquidez de El Salvador y, en nuestra opinión, ha reforzado la cultura de pago de la deuda del país. Las fuertes remesas también han contribuido a un aumento de las reservas internacionales y a la estabilización de los niveles de deuda externa neta”, destaca.
El informe que hace especial énfasis en la mejora en materia de seguridad y proyecta que el PIB del vecino país podría crecer 4% este año.
Y también confirma los retrasos que mantiene El Salvador con los compromisos adquiridos con el FMI, como: las reformas administrativas (servicio civil) y de pensiones. Así como las medidas para reducir la exposición a las criptomonedas, con la venta de la billetera Chivo.
Las proyecciones de la agencia calificadora, son que el país logre cumplir con estos objetivos este año para recuperar el financiamiento del FMI.
Recientemente el grupo EMFI detallaba que existían un 75% de probabilidades que no se den avances en el cumplimiento del acuerdo y que este año no exista una nueva revisión.
Retos
Destaca de las presiones fiscales que vienen en 2027, ya que el próximo año el gobierno tendrá que pagar el canje de deuda que se realizó en 2022.
“Los intereses acumulados de estas obligaciones y los pagos de intereses corrientes de 2027 implican un pago único de $2,400 millones, equivalente al 5.5% del PIB. El gobierno no ha publicado detalles sobre cómo planea pagar esta obligación extraordinaria”, dice S&P, aunque señala que hay fondeo disponible desde la multilaterales o incluso desde los mercados internacionales.







































