Los sectores que más empleo generan en el país registran contracción en el primer trimestre del año, de acuerdo al informe del Producto Interno Bruto (PIB) del primer trimestre de 2026. Aún así, el PIB trimestral creció 1,2%.
El informe del Banco Central de Honduras, confirma que «la fabricación de productos textiles continuó registrando caída, prolongando la tendencia contractiva desde 2022, reflejando menor dinamismo de la actividad maquiladora y condiciones menos favorables en algunos de sus principales mercados de exportación».
La maquila textil registra una contracción de -0,5%.
De igual forma, la fabricación de maquinaria y equipo disminuyó -0,1%, derivado de la reducción en la demanda externa de este bien, resultado de la incertidumbre generada por las presiones inflacionarias, el incremento de aranceles y la persistencia de tensiones geopolíticas a nivel global.

Pero la mayor contracción fue de la Agricultura, Ganadería, Caza, Silvicultura y Pesca que cayó 3,6% determinada por el desempeño negativo del cultivo de granos básicos (-3,5%), particularmente de frijol, actividad que había mostrado aportes positivos durante los tres trimestres previos.
También el cultivo de café (-0,2%) ante una menor producción, dado que en el trimestre anterior mostró un incremento en la productividad derivado de las mejores condiciones en las fincas; de igual manera, se vio una disminución en el cultivo de otros productos agrícola.
La caída de la agricultura impacto en -0,4% en el PIB total del primer trimestre (Serie Desestacionalizada, valores constantes).
También cayó el sector de Administración Pública y Defensa (-0,3%).
En relación al gasto de consumo final, este mostró una caída de 0,5%, explicada principalmente por la contracción en el gasto público, que reflejó una reducción en las compras de bienes y servicios y en las remuneraciones pagadas por la administración pública y el sistema educativo. Esto se explica a que en ese período de análisis el presupuesto aún estaba en proceso de reformulación.
De igual manera, el consumo privado disminuyó ante menor gasto de los hogares en bienes de consumo no durables como alimentos y bebidas.


































