El economista Roberto Lagos afirmó que el próximo gobierno heredará presiones fiscales y económicas tras el aumento de 4,11% a la tarifa de energía eléctrica, los subsidios aplicados y las deudas de la estatal de energía, ENEE.
Aunque el gerente de la ENEE, Erick Tejada, estimaba (antes de las elecciones generales) una rebaja a las tarifas del primer trimestre de 2026, la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (CREE) aprobó un incremento y un diferimiento en costos de generación en el resto del año.
El impacto será inmediato, estimó, ya que las empresas terminan pasando el costo a los productos y servicios que paga la población.
«El problema del costo de energía es que se tiene que utilizar recursos del Tesoro para estar compensando no subir las tarifas, es decir, vía subsidios», explicó.
El gobierno aplicó subsidios al consumo menor de 150 kilovatios hora al mes, con un millonario impacto en las finanzas públicas.
Lagos señalaó que cuando se presionan las finanzas de la ENEE hay un ciclo repetitivo porque se coloca endeudamiento o bono soberano para pagar deudas, pero no se ataca el problema solo se mantiene.
Las deudas de la ENEE superan los 110.000 millones de lempiras, en especial con el sector financiero.
La propuesta del economista, para el nuevo gobierno que asumirá a finales de este mes, es que tenga un plan de «reforma del sector eléctrico y defina si la ENEE se debe declarar como empresa insolvente».
“Con este modelo actual vamos a seguir en el mismo problema, y uno de las principales razones por las que no se atrae inversión extranjera directa es el costo de energía”, opinó.
El economista señaló que si la estatal eléctrica es insolvente genera presión sobre las finanzas públicas y se convierte en una «bomba de tiempo» para la nueva administración pública.






























