El fabricante de automóviles Porsche atraviesa una profunda crisis que le ha llevado a registrar fuertes pérdidas: las cargas derivadas de la reorientación estratégica provocaron en el tercer trimestre una pérdida operativa de casi mil millones de euros.
De enero a septiembre, el resultado operativo del grupo se redujo a tan solo 40 millones de euros, frente a más de cuatro mil millones de euros en el mismo periodo del año anterior, según informó Porsche el viernes.
Solo en el tercer trimestre, esto supone una pérdida operativa de 967 millones de euros, cuando los analistas esperaban, de media, una pérdida de algo más de 600 millones de euros. Porsche ya había anunciado que contabilizaría unos 1.800 millones de euros en costes de reestructuración en el tercer trimestre.
El resultado refleja las cargas derivadas de la reorientación estratégica, explicó el director financiero Jochen Breckner. Porsche está dispuesto a aceptar cifras débiles de forma temporal para fortalecer la rentabilidad a largo plazo, afirmó. «Esperamos superar el punto más bajo este año y que Porsche mejore de forma significativa a partir de 2026.» Para entonces, el exdirector de McLaren, Michael Leiters, asumirá la presidencia de Porsche en sustitución de Oliver Blume, quien se centrará en la dirección del grupo VW.
Porsche sufre por la caída de ventas en China, donde el mercado de vehículos de lujo se ha desplomado debido a la debilidad económica. Los aranceles de importación en Estados Unidos supondrán este año un impacto de varios cientos de millones de euros. El giro estratégico hacia más modelos de combustión, el aplazamiento de una plataforma de vehículos eléctricos, el abandono de la producción propia de baterías y una reducción de personal sumarán cargas de 3.100 millones de euros en 2025.
Ya a principios de año se anunció la eliminación de 1.900 puestos de trabajo; ahora, la empresa y el comité de empresa negocian otro programa de reducción de personal. «Debemos asumir que las condiciones generales no mejorarán a corto plazo», declaró Breckner. Por ello, es necesario discutir «enfoques de gran alcance» en relación con el empleo.
Mientras el resultado operativo se desplomó un 99% hasta finales de septiembre, la facturación y las ventas solo disminuyeron alrededor de un seis por ciento. Con 212.069 vehículos entregados, la filial de VW, otrora acostumbrada al éxito, facturó cerca de 27.000 millones de euros.
Para el conjunto del año, Porsche confirmó su previsión, recortada en varias ocasiones, de entre 37.000 y 38.000 millones de euros en ingresos y un margen de beneficio operativo positivo de hasta el dos por ciento. En tiempos mejores, Porsche era el fabricante de automóviles alemán más rentable, con un margen del 15 por ciento.





























