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Tegucigalpa

Países en desarrollo pagaron $415.400 millones en intereses de préstamos

Pagaron $741.000 millones más de lo recibido entre 2022 y 2024, reveló el BM

La brecha entre los costos de servicio de la deuda de las naciones en desarrollo y la nueva financiación alcanzó un máximo de más de 50 años, situándose en 741 mil millones de dólares entre 2022 y 2024, informó este miércoles el Banco Mundial, instando a los países a aprovechar las condiciones globales de financiación más relajadas para poner en orden sus finanzas.

Solo en intereses, las naciones en desarrollo pagaron un nuevo récord de 415,4 mil millones de dólares en 2024, a pesar de cierto alivio derivado de la caída de las tasas de interés globales.

El organismo también revela que la deuda externa conjunta de los países de ingreso bajo y medio alcanzó en 2024 un máximo histórico de $8,9 billones, de los cuales $1,2 billones son de los 78 países con acceso a recursos de la Asociación Internacional de Fomento, AIF.

Además, las tasas promedio que enfrentaron estas economías para contratar nueva deuda pública con acreedores oficiales llegaron a su nivel más alto en 24 años, mientras que el costo con acreedores privados tocó un récord de 17 años.

«Las condiciones financieras globales podrían estar mejorando, pero los países en desarrollo no deben engañarse: no están fuera de peligro», declaró el economista jefe del Banco Mundial, Indermit Gill, en el informe, añadiendo que la acumulación de deuda continúa «a veces de formas nuevas y perniciosas».

Los mercados de bonos se reabrieron para la mayoría de los países tras el fin del prolongado ciclo de subidas de tasas de interés globales, lo que permitió la emisión de miles de millones de dólares en nueva deuda. Sin embargo, esto tuvo un costo, ya que las tasas de interés de la deuda en bonos rondan el 10% –aproximadamente el doble que antes de 2020– y las opciones de financiación a bajo costo se están reduciendo.

Las naciones emergentes también están recurriendo cada vez más a los mercados de deuda interna para financiarse. En 50 países, la deuda interna creció el año pasado a un ritmo más rápido que la deuda externa.

El banco señaló que esto es un signo de la evolución de los mercados de crédito locales, pero advirtió que podría restringir la concesión de préstamos al sector privado por parte de los bancos locales y potencialmente aumentar el costo de refinanciación debido a los plazos de vencimiento más cortos.

Los mercados emergentes reestructuraron cerca de 90 mil millones de dólares en deuda externa en 2024 –el nivel más alto en 14 años–, incluyendo reestructuraciones en Ghana, Zambia, Sri Lanka, Ucrania y Etiopía, así como condonaciones de deuda en Haití y Somalia.

Mientras tanto, los flujos netos de préstamos bilaterales se desplomaron un 76% hasta los 4,5 mil millones de dólares, un nivel no visto desde la crisis financiera de 2008, lo que obligó a los países a buscar financiación privada más costosa.

Si bien los préstamos multilaterales aumentaron y el propio Banco Mundial prestó una cifra récord de 36 mil millones de dólares, el 54% de las naciones de bajos ingresos se encuentran ahora en situación de sobreendeudamiento o enfrentan altos riesgos de deuda.

«Los responsables de la formulación de políticas en todas partes deberían aprovechar al máximo el margen de maniobra que existe hoy para poner en orden sus finanzas públicas en lugar de regresar apresuradamente a los mercados de deuda externa», concluyó Gill.

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