A junio de 2026, el Centro Nacional de Despacho (CND), de la ENEE, reportó que la oferta de energía eléctrica del Sistema Interconectado Nacional (SIN), alcanzó los 6,468.0 GWh, lo que representa un incremento de 1,6% con respecto a lo registrado entre enero y junio de 2025 (6,365.7 GWh).
Sin embargo, este comportamiento obedeció, sobre todo, al aumento de 6,9% en la generación de energía eléctrica a partir de combustibles fósiles, así como a una expansión de 2,9% en el suministro proveniente del Mercado Eléctrico Regional (MER), destinado a atender los períodos de mayor demanda de energía en el territorio nacional.

En contraste, la generación de energía a partir de fuentes renovables registró una contracción interanual de 2,6%, explicada principalmente por la disminución de 9,7% (-173 Gwh) en la generación hidroeléctrica, como resultado de la menor disponibilidad de caudal en las represas más importantes del país.
Aún así, la generación renovable cubre el 52,3% de la demanda (3,388.2 Gwh) siendo la hidroeléctrica la mayor fuente con 1.619.5 Gwh. La generación térmico fue de 2.869.5 Gwh.

Fortaleza renovable
Eduardo Bennaton, presidente de la AHER, señala que Honduras posee recursos naturales suficientes para generar entre 80 y 90% de su electricidad mediante fuentes renovables, siendo actualmente el 60% de la producción proveniente de agua, sol, viento, biomasa y geotermia.
El país cuenta con aproximadamente 2,500 megawatts de potencial hidroeléctrico aprovechable. A pesar del potencial renovable, Honduras sigue utilizando 5.2 millones de barriles anuales de búnker y diésel para generar electricidad, lo que representa aproximadamente 370 millones de dólares anuales o casi un millón de dólares diarios que salen del país.
«Esta dependencia de combustibles importados impide que la inversión, empleos y actividad económica permanezcan dentro del territorio nacional», señala el directivo.







































