La ciudadanía suiza ha votado de manera abrumadora en contra tanto de la propuesta de un nuevo impuesto sobre grandes herencias como de la iniciativa que llamaba a que toda la ciudadanía realizara deberes cívicos, según muestran los resultados finales de la votación del domingo.
El 84,1 % de la ciudadanía dijo no a la propuesta de deber cívico, mientras que el 78,3% rechazó la iniciativa del impuesto a la herencia. La participación electoral el domingo fue del 43%. Todos los cantones votaron de manera firme en contra de las dos iniciativas.
Para quienes apoyaban la propuesta de un impuesto nacional sobre grandes herencias, la derrota también fue más contundente de lo esperado: el rechazo por parte del 78,3% de la ciudadanía es más pronunciado de lo que habían previsto las encuestas y también superior al 71% que dijo no a una iniciativa similar hace diez años. Al igual que hace una década, ningún cantón aceptó la propuesta el domingo.
La idea, que planteaba un gravamen del 50% sobre las herencias superiores a 50 millones de francos suizos (61,8 millones de dólares), fue presentada por el partido Jóvenes Socialistas (JUSO), que apuntaba tanto a la creciente desigualdad de riqueza como al papel de las personas más ricas en la contribución al cambio climático. De haber sido aprobada, la recaudación del impuesto habría destinado fondos a proyectos climáticos.
Preocupaciones económicas
Benjamin Mühlemann, co-líder de los Radical-Liberales, dijo el domingo que la campaña había demostrado a la ciudadanía que la iniciativa habría significado una «destrucción de nuestra economía y prosperidad», además de pérdidas generalizadas de empleos.
Mientras tanto, aunque la desigualdad de riqueza ha ido creciendo en Suiza, la prosperidad general ha aumentado para todos los grupos de ingresos del país, declaró Mühlemann a SRF.
Monika Rühl, de la federación empresarial economiesuisse, añadió que el resultado era una señal a favor de «empresas familiares sólidas» y que, después de una iniciativa similar fallida en 2015, debería quedar claro ahora que «la ciudadanía suiza no quiere un impuesto de sucesiones a nivel nacional».
Servicio cívico
La propuesta de un sistema de servicio cívico obligatorio para ser realizado por toda la ciudadanía sufrió una derrota particularmente contundente. Hace apenas seis semanas, alrededor del 48 % de las personas encuestadas por el instituto de investigación gfs.bern dijeron que apoyarían la propuesta. Esta cifra descendió luego al 32 % diez días antes de la votación del domingo.
«La lucha continúa», declaró Noémie Roten, miembro del comité de la iniciativa de servicio cívico, a la televisión pública suiza RTS. «Estamos orgullosas de haber llevado temas importantes» al debate nacional, añadió, citando cuestiones de igualdad de género, responsabilidad cívica y seguridad nacional que la propuesta había planteado.
La iniciativa «Por una Suiza comprometida» había solicitado una reforma del sistema existente de servicio obligatorio, que actualmente se limita a los hombres que sirven en el ejército, la defensa civil o el servicio civil. La iniciativa buscaba extender este sistema a las mujeres, que hoy pueden unirse de manera voluntaria, e incluir una mayor variedad de tareas que beneficien a la sociedad, como la protección del medio ambiente y la asistencia a personas vulnerables. El servicio cívico habría sido voluntario para la ciudadanía suiza que reside en el extranjero, tal como ocurre actualmente con el servicio militar.
Roten dijo que la idea del servicio cívico para toda la ciudadanía podría estar simplemente adelantada a su tiempo.
Un coste innecesario
«No era miedo a lo nuevo: habría sido un coste enorme innecesario», declaró la senadora Andrea Gmür, del Partido del Centro, a SRF. Gmür argumentó que la iniciativa no habría supuesto un avance en igualdad, ya que las mujeres ya asumen gran parte del trabajo de cuidado en la sociedad. «Este servicio cívico habría planteado más preguntas de las que habría respondido», añadió.
El Grupo por una Suiza Sin Ejército también celebró el resultado y dijo que continuará su lucha contra los intentos del ejército de aumentar su plantilla. Quienes apoyaban la iniciativa habían afirmado que el servicio cívico garantizaría suficientes efectivos para la defensa civil y el ejército, que espera enfrentar una escasez de personal capacitado para 2029.





























