Honduras no participó en las pruebas por petición de la Secretaría de Educación
El informe PISA 2025 mantiene la tendencia de rezago de los países latinoamericanos en la principal comparación educativa internacional respecto a la media de la OCDE. Algunos, como Argentina y México, han registrado sus peores resultados en 20 años en matemáticas y otros muestran estancamiento (Brasil, Colombia y Costa Rica) cuando no deterioro, como Chile.
Fuera de la región, Estados Unidos se desploma en lectura, aunque se mantiene en los parámetros de los países desarrollados. Honduras no fue incluida a petición de la Secretaría de Educación el año pasado, que rechazó la invitación de la OCDE.
Las pruebas PISA (Programa para la Evaluación Internacional de los Estudiantes) son un estudio estandarizado a nivel mundial realizado por la OCDE que mide el rendimiento académico de jóvenes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias.
Esta edición se centró en las ciencias, donde el rendimiento medio se estabilizó entre 2022 y 2025 en los países de la OCDE, tras la caída registrada entre 2009 y 2022.
Entre 2015 y 2025, la puntuación media en lectura disminuyó 28 puntos en los países de la OCDE, lo que equivale a un año y medio de aprendizaje aproximadamente. La puntuación en matemáticas cayó 22 puntos, lo que representa algo más de un año de aprendizaje. Entre los participantes no pertenecientes a la OCDE, durante ese mismo período, la puntuación en lectura cayó 16 puntos y la puntuación en matemáticas, 8 puntos.
Los resultados de las pruebas Pisa 2025 volvieron a mostrar las dificultades que enfrentan los sistemas educativos de América Latina para cerrar la brecha frente a los países de la Ocde. La edición 2025 evalúa las capacidades de estudiantes de 15 años en matemáticas, lectura y ciencias.
En términos generales, todos los países latinoamericanos incluidos en las clasificaciones permanecieron por debajo del promedio de la Ocde. La región presenta, además, comportamientos muy diferentes. Chile aparece como el referente latinoamericano en matemáticas, con 436 puntos, mientras que Uruguay ocupa el segundo lugar con 423. Brasil alcanza 408 puntos y se ubica tercero.
En el otro extremo, Guatemala registra 337 puntos y República Dominicana 339. La diferencia entre Chile y Guatemala alcanza 99 puntos, una distancia que ilustra las enormes disparidades existentes dentro de los propios sistemas educativos latinoamericanos.
En lectura, la brecha también es amplia. México lidera con 408 puntos, mientras Guatemala cierra la clasificación con 334. La diferencia entre ambos llega a 74 puntos.
Así, aunque América Latina comparte el rezago frente a la Ocde, los resultados no son homogéneos. Algunos países consiguen mejores desempeños y otros se encuentran mucho más alejados de los niveles alcanzados por los sistemas educativos de referencia.
Chile lidera, pero tampoco alcanza el promedio de la Ocde
Otro de los elementos que dejan las pruebas es que el liderazgo latinoamericano no significa necesariamente alcanzar los niveles de desempeño de la Ocde. Chile encabeza la región en matemáticas con 436 puntos y ocupa el puesto 36 global. En lectura obtiene 403 puntos y aparece tercero entre los países latinoamericanos.
Uruguay también registra un desempeño destacado dentro de la región, con 423 puntos en matemáticas y 405 en lectura. Brasil, por su parte, ocupa el tercer lugar latinoamericano en matemáticas con 408 puntos, aunque en lectura baja hasta el séptimo puesto, con 377.
Esto demuestra que no existe un único patrón de desempeño educativo en América Latina. Algunos países tienen mejores resultados en matemáticas, mientras que otros muestran un comportamiento relativamente más favorable en lectura.
Los resultados de Pisa 2025 también reflejan retrocesos o estancamientos en varios de los principales sistemas educativos de la región.
Argentina y México registraron fuertes caídas en matemáticas, mientras Brasil, Colombia y Costa Rica presentaron resultados estancados. Chile, por su parte, retrocedió tanto en matemáticas como en lectura.
El desempeño en estas pruebas no solo permite evaluar el sistema educativo. También ofrece una señal sobre las capacidades con las que los jóvenes ingresarán posteriormente a la educación superior y al mercado laboral.
Las competencias matemáticas y de lectura son fundamentales para interpretar información, resolver problemas, tomar decisiones y adaptarse a entornos laborales que cada vez requieren mayores capacidades analíticas.
Por eso, los resultados de Pisa tienen una dimensión que va más allá de las aulas. Un sistema educativo con dificultades para elevar el nivel de sus estudiantes también enfrenta el reto de preparar adecuadamente el capital humano que necesitará la economía en los próximos años.













