La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) presentó un análisis sobre la Ley de Empleo a Tiempo Parcial, aprobada por el Congreso Nacional, destacando que su alcance «será limitado» si no se acompaña de políticas económicas estructurales, en un contexto marcado por la alta informalidad y precariedad laboral.

La Academia evidencia que el principal desafío del mercado laboral no radica en la falta de empleo, sino en la calidad del mismo, donde la subocupación continúa siendo el problema dominante, incluso por encima del desempleo abierto.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), citados en el boletín universitario, aunque la tasa de desocupación se redujo a 4,9% en 2025, más de un tercio de los trabajadores enfrenta ingresos insuficientes, reflejando una profunda brecha entre empleo y bienestar.

Una ley para ordenar, no para transformar

La normativa introduce formalmente el empleo a tiempo parcial, estableciendo jornadas entre 18 y 32 horas semanales, con contrato escrito obligatorio, salario proporcional no inferior al mínimo y acceso a prestaciones como decimotercer y decimocuarto mes, así como afiliación a la seguridad social.

Además, incorpora mecanismos antifraude que buscan evitar la sustitución de empleos de tiempo completo por esquemas parciales, un riesgo latente en economías con alta informalidad como la hondureña.

No obstante, para la UNAH, el valor principal de la ley radica en su capacidad de ordenar y formalizar relaciones laborales ya existentes, más que en generar nuevas oportunidades de empleo.

Efectos en el corto plazo

El análisis señala que la ley no crea empleo por sí misma, su impacto dependerá de variables macroeconómicas como el crecimiento, la inversión y la dinámica empresarial.

En el corto plazo, podría facilitar la formalización de trabajos de baja intensidad horaria, particularmente en sectores como comercio y servicios, así como ampliar oportunidades para jóvenes, mujeres y adultos mayores.

Sin embargo, la Universidad advierte que estos efectos serán graduales y concentrados en el sector formal, con escasa incidencia en el amplio segmento informal de la economía hondureña.

Asimismo, se anticipa un incremento en el número de contratos parciales más que en el volumen total de empleo, lo que podría traducirse en una mejora estadística sin cambios sustanciales en la cantidad de horas trabajadas o en los ingresos.

Uno de los hallazgos más relevantes del boletín es la dualidad del empleo parcial, ya que puede ampliar el acceso al trabajo, pero no necesariamente garantizar ingresos suficientes.

«Para hogares sin empleo formal, representa una puerta de entrada a la seguridad social y a ingresos legales. No obstante, para quienes dependen de un salario completo para cubrir la canasta básica, esta modalidad podría resultar insuficiente», señala.

Esto evidencia que el problema de fondo no es únicamente el acceso al empleo, sino la baja productividad y los limitados niveles salariales del mercado laboral hondureño..

Recomendaciones

La UNAH plantea que, para que la ley trascienda su carácter regulatorio, debe articularse con políticas complementarias, entre las principales recomendaciones destacan: reglamentación operativa inmediata para garantizar control y trazabilidad, creación de sistemas de monitoreo con indicadores públicos y evaluación continua, reducción de costos de formalización para micro y pequeñas empresas, incentivos económicos para la contratación formal, así como el fortalecimiento de la inspección laboral y la integración con políticas de productividad, capacitación y desarrollo empresarial

Asimismo, se propone utilizar el empleo parcial como una vía de transición hacia empleos de jornada completa, elevando progresivamente la calidad del trabajo.

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