El Producto Interno Bruto (PIB) de El Salvador registró un crecimiento (nominal) de 4,8% durante el primer trimestre de 2026 respecto al primer trimestre de 2025. En términos monetarios, el PIB alcanzó $9,261.8 millones, lo que representa un incremento de $604.7 millones en comparación con el mismo período del año anterior.
Según el Banco Central de Reservas (BCR), el crecimiento supera por más del doble a la tasa de crecimiento promedio de los primeros trimestres de los últimos 17 años (2,2%).
Este resultado estuvo respaldado por un crecimiento en la mayoría de las actividades productivas, puesto que, según el enfoque de la producción, 17 de las 19 actividades económicas registraron variaciones positivas y representaron en conjunto el 80.3% del PIB.
Entre las actividades con mayor dinamismo destacaron Construcción (13.5%), Minas y canteras (11.1%), Transporte y almacenamiento (7.6%) y Hoteles y restaurantes (7.1%). Asimismo, otras actividades que presentaron crecimiento fueron Salud (5.5%), Servicios profesionales y técnicos (5.4%), Esparcimiento (4.7%), Industria (4.4%), Servicios administrativos y de apoyo a las empresas (3.6%), Comercio (3.4%), Actividades inmobiliarias (3.4%), Financiero (3.3%), Información y comunicaciones (2.7%), Servicios del Gobierno (2.5%), Electricidad (1.6%), Servicios personales (1.2%) y Agua (0.6%). En contraste, las actividades de Enseñanza (-0.3%) y Agropecuario (-0.8%) registraron leves contracciones y representaron el 6.7% del PIB en valores monetarios.
«En un contexto internacional caracterizado por incertidumbre y presiones sobre la economía global, el desempeño de la economía salvadoreña estuvo impulsado principalmente por factores internos favorables y mayor comercio exterior», destaca el BCR.
La inversión, tanto pública como privada, desempeñó un papel central, particularmente a través del sector Construcción, que se consolidó como uno de los principales motores de la economía. La inversión privada se orientó al desarrollo de proyectos habitacionales, comerciales y logísticos, mientras que la inversión pública impulsó la construcción y modernización de infraestructura educativa, vial y aeroportuaria.
En este contexto, el sector externo mostró un comportamiento favorable. Las exportaciones de bienes y servicios crecieron 5% en términos monetarios, impulsadas por el dinamismo de productos industriales y tradicionales, así como por el crecimiento de los servicios. El turismo se consolidó como un pilar clave del crecimiento, con la llegada de 1.3 millones de visitantes internacionales.








































