El abogado y economista Kevin Warsh juramentó formalmente este viernes como presidente de la Reserva Federal (Fed), en momentos de alza inflacionaria en el país y tras meses de críticas por parte del presidente, Donald Trump, al banco central.

Trump ha pedido a la Fed bajar las tasas de interés, algo a lo que el jefe saliente, Jerome Powell, se había resistido al hacer énfasis en la independencia que debe tener la Reserva Federal para tomar decisiones.

La Fed funciona como el banco central de EEUU: tiene el poder de dirigir la política monetaria del país, supervisar a instituciones financieras y de establecer las tasas de interés. De bajarlas, puede hacer que los créditos hipotecarios o de autos sean más baratos, pero en contraparte puede generar alza en la inflación.

La tasa inflacionaria en el país, con un 3,8% hasta abril, está por encima del 2% que la Fed suele establecer como tope deseable. En ese contexto, otros integrantes de la Fed, han dicho que “no es posible descartar que haya aumentos a las tasas de interés”, en palabras de Christopher Waller, nombrado a la Fed por Trump.

Warsh no se pronunció respecto a las tasas de interés en la ceremonia de juramentación este viernes, aunque sí hizo referencia a la delicada situación económica del país.

“No soy ingenuo sobre los retos que enfrentamos, pero creo que estos años pueden traer una prosperidad enorme”, dijo Warsh tras su juramentación, “y la Fed puede jugar un rol en lograrlo”.

Dijo que quiere encabezar una Fed orientada hacia las “reformas”, aunque no especificó por ahora cuáles serían. En el pasado ha dicho que enfocarse más en cómo las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, pueden mejorar la productividad económica y pueden facilitar que la Fed reduzca las tasas de interés.

Warsh, de 56 años, es graduado de políticas públicas de Stanford y tiene un doctorado de Harvard. Ya había sido funcionario de la Reserva Federal en su junta de Gobierno entre 2006 y 2011, periodo en el cual fue parte del equipo que ayudó a navegar la salida de la recesión de 2008.

Trump llevaba meses diciendo que solamente iba a nominar a alguien para liderar la Fed que estuviera de acuerdo en bajar las tasas de interés, y en diciembre indicó en su plataforma Truth Social: “¡Cualquiera que no esté de acuerdo conmigo nunca será presidente de la Reserva Federal!”.

Trump presentó un tono algo más conciliatorio este viernes en la ceremonia de juramentación de Warsh.

“La Reserva Federal es el banco central más importante de cualquier lugar del mundo”, dijo Trump, “y ahora que está a cargo Kevin, quiero que él sea independiente, que solo haga un gran trabajo”.

El presidente también opinó el viernes que la Fed había “perdido su camino en años recientes” e intentó culpar al banco central de que Estados Unidos haya tenido la “peor inflación en 48 años”, sin mención sobre qué impacto pueden haber tenido las políticas de la Casa Blanca.

Especialistas vinculan, por ejemplo, el conflicto contra Irán que Trump lanzó en febrero con la subida de precios de la gasolina, que han contribuido a la nueva alza inflacionaria y dificultan reducir las tasas de interés.

Igualmente, algunos expertos dicen que los aranceles impuestos por Trump a las importaciones en el último año han resultado en precios más altos de alimentos como la carne.

Por su parte, Powell ha dicho que seguirá siendo parte de la junta de Gobierno de la Fed.

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