El Índice de Precios al Consumidor (IPC) de El Salvador desaceleró en diciembre y cerró el año en 0,91%, dentro de lo previsto por el Banco Central de Reserva (BCR).
“El 0.9 % es muy buen indicador. Una inflación óptima es baja, pero positiva. De 1% y 3% máximo porque a medida que empieza a subir ya no es tan agradable. Si baja del 1% empieza a reflejarse una economía deprimida y si entra en negativo es todavía peor”, manifestó el expresidente del BCR, Carlos Acevedo.
A inicios del año, en enero de 2025, la inflación se ubicó en 0,31%, un comportamiento que economistas ya anticipaban como transitorio. En abril cayó en terreno negativo (-0.11%) y se mantuvo así hasta septiembre cuando alcanzó 0,36%.
El indicador continuó al alza en los meses siguientes, con 0.93% en octubre y un pico de 1,14% en noviembre, antes de moderarse nuevamente en diciembre.
El economista Otto Rodríguez señaló que los precios venían aumentando de forma gradual y que la fase de descenso respondió a un efecto rebote. En la misma línea, Óscar Cabrera advirtió que la inflación negativa no era estructural y que factores como aranceles a la importación e inflación internacional podían volver a presionar los precios.
Componentes al alza
En diciembre, el comportamiento del IPC estuvo marcado por alzas en servicios y alimentos, parcialmente compensadas por caídas en transporte.
La división de restaurantes y hoteles registró una variación anual de 3,94%, la más alta del índice, seguida por bebidas alcohólicas y tabaco (2,32%) y salud (2,31%), todas por encima del mes previo.
En alimentos y bebidas no alcohólicas, la inflación se moderó a 1,29%, tras haber alcanzado 2,28% en noviembre. Mientras tanto, transporte continuó en terreno negativo (-1,64%), compensando parcialmente el alza en el IPC.
El Fondo Monetario Internacional (FMI) proyecta que la inflación de la economía salvadoreña cerraría 2025 en torno al 1%, ligeramente por encima del resultado de 2024 (0,9%), mientras que para 2026 anticipa una tasa de 1,8%.































