El déficit comercial de Estados Unidos se amplió de forma acusada en mayo debido al repunte de las importaciones de bienes de equipo, que alcanzaron un máximo histórico. Este dato sugiere que el comercio exterior siguió lastrando el producto interior bruto durante el segundo trimestre.

Según el informe publicado este martes por el Departamento de Comercio, las importaciones totales escalaron a su nivel más alto en 14 meses. Por su parte, el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán impulsó las exportaciones de crudo, situando los envíos de petróleo en cifras récord.

La brecha comercial aumentó un 42,2% hasta los 77.600 millones de dólares, el nivel más alto desde marzo de 2025, según informaron la Oficina de Análisis Económico y la Oficina del Censo del Departamento de Comercio.

Estados Unidos siguió registrando déficits comerciales de bienes con diversos países, entre ellos Vietnam, México, Taiwán, China, Alemania, Corea del Sur, India e Irlanda, a pesar de los aranceles de Trump. Washington ha rechazado prorrogar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá sin introducir cambios, y los economistas señalan que el aumento de los déficits endurecerá las negociaciones.

En cambio, se registraron superávits comerciales de bienes con varios países, como Países Bajos, Hong Kong, Australia, Reino Unido y Brasil.

También se anotó un ligero superávit en la balanza de servicios, que subió a 28.900 millones de dólares frente a los 28.300 millones de dólares de abril.

Las exportaciones de servicios aumentaron en 800 millones hasta un récord de 107.100 millones de dólares, impulsadas principalmente por el turismo, aunque los economistas aún no aprecian un impacto positivo derivado de la Copa Mundial de la FIFA. Este incremento compensó con creces el aumento de 200 millones en las importaciones de servicios, que alcanzaron un máximo histórico de 78.200 millones de dólares, debido sobre todo a los servicios de seguros.

Importaciones crecen

Las importaciones crecieron un 3,3% hasta los 395.300 millones de dólares, su cota más alta desde marzo de 2025, favorecidas también por la fortaleza del dólar. Las compras de bienes aumentaron un 4% hasta los 317.000 millones de dólares, el nivel más elevado desde abril de 2025, cuando se dispararon ante el adelanto de pedidos previo a la imposición de los aranceles de Trump.

A pesar de que el Tribunal Supremo de Estados Unidos anuló dichos aranceles a principios de año, la Casa Blanca respondió con un gravamen global. Asimismo, se han propuesto nuevos aranceles bajo la denominada «Sección 301». Trump ha defendido estas medidas como necesarias para corregir el déficit comercial y reactivar la industria nacional.

Las importaciones de bienes de equipo repuntaron en 1.100 millones de dólares hasta alcanzar un récord de 128.000 millones de dólares, impulsadas por los fuertes incrementos en accesorios informáticos y semiconductores. No obstante, las compras de ordenadores cayeron en 3.400 millones dólares.

Un mayor volumen de importación de bienes de equipo suele implicar una inversión empresarial robusta, aunque los economistas advirtieron de que la subida de los precios dificulta estimar el impacto real. Al ajustar los datos por la inflación, las importaciones de bienes de equipo descendieron a 108.700 millones de dólares, frente a los 110.500 millones de dólares de abril.

Las importaciones de suministros y materiales industriales, que incluyen el petróleo, aumentaron en 3.100 millones, con un incremento de 1.500 millones en las compras de crudo. Las de bienes de consumo subieron en 3.500 millones ante el repunte en preparados farmacéuticos, teléfonos móviles y otros artículos para el hogar, lo que presagia una aceleración del gasto tras el estancamiento registrado en el primer trimestre.

Las compras de vehículos de motor, piezas y motores crecieron en 2.200 millones de dólares, reflejando principalmente la demanda de turismos. Las importaciones de otros bienes aumentaron en 1.400 millones hasta un récord de 15.300 millones, lo que refuerza las expectativas de un consumo más vigoroso.

Caída de las exportaciones

Por el contrario, las exportaciones cayeron un 3,2% hasta los 317.700 millones de dólares, lastradas también por la fortaleza del dólar, que encarece los productos estadounidenses en el mercado internacional. Las ventas de bienes al exterior se desplomaron un 5,1% hasta los 210.600 millones, arrastradas por un descenso de 3.500 millones en bienes de equipo ante la caída de los envíos de ordenadores y accesorios informáticos.

Las exportaciones de bienes de consumo bajaron en 2.100 millones, con un retroceso en los envíos de preparados farmacéuticos. Las ventas de suministros y materiales industriales disminuyeron en 5.500 millones, debido en gran medida a la caída del oro no monetario, que se excluye del cálculo del producto interior bruto. Por este motivo, algunos economistas prevén un impacto negativo menor en el producto interior bruto. Los envíos de otros metales preciosos también descendieron.

Las exportaciones de gas natural bajaron en 1.100 millones de dólares. Sin embargo, los envíos de crudo aumentaron en 2.000 millones, y las exportaciones de petróleo alcanzaron un máximo histórico de 38.400 millones. Estados Unidos se mantiene como exportador neto de petróleo.

El déficit comercial de bienes se amplió un 28,4% hasta los 106.500 millones, situándose también en su nivel más alto desde marzo de 2025. Ajustado por la inflación, el saldo negativo en el comercio de bienes subió un 18,7% hasta los 100.000 millones.

El comercio exterior ha restado crecimiento al producto interior bruto durante dos trimestres consecutivos. El modelo de la Reserva Federal de Atlanta prevé actualmente que el producto interior bruto crezca a una tasa anualizada del 1,4% en el segundo trimestre. La economía creció a un ritmo del 2,1% en el periodo de enero a marzo.

«Desde la perspectiva de la contabilidad del producto interior bruto para el segundo trimestre, parece probable que la ampliación de la brecha comercial reste unos 1,7 puntos porcentuales al crecimiento real», afirmó John Ryding, asesor económico jefe de Brean Capital.

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