El FMI proyecta que deuda mundial subiría a 100% del PIB en 2029
La combinación de tensiones geopolíticas y finanzas públicas debilitadas ha configurado un escenario fiscal cada vez más exigente para la economía global y regional.
El más reciente Monitor Fiscal del Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que la deuda pública mundial, que ya alcanzó cerca de 94% del PIB en 2025, podría escalar hasta 100% en 2029, en un contexto de déficits persistentes, mayores costos de financiamiento y creciente incertidumbre derivada del conflicto en Oriente Medio.
El FMI anunció a inicios del mes de la posibilidad de superar el 100% de deuda en dos años.
“En un escenario extremo, esto implicaría que una economía nacional tuviera que destinar todos sus ingresos primarios al pago de su deuda, algo que no ocurrirá en la práctica, pero que evidencia la fragilidad de la situación fiscal a nivel mundial”, afirmó Remi Stellian, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Javeriana.
La perspectiva para América Latina también es desafiante y, aunque la situación difiere entre países, el FMI destaca que en la región el endeudamiento alcanza 74,2% del PIB.
Los riesgos de una guerra prolongada en Oriente Medio elevaría el riesgo de deuda imactaría en 2,8% del PIB de las principales economías latinoamericanas.
“Los efectos fiscales son desiguales entre países y están golpeando en un momento en que los colchones son débiles en muchos lugares”, afirmó Rodrigo Valdés, director del Departamento de Asuntos Fiscales del FMI.
Entre las economías con mayores niveles de endeudamiento se destaca Venezuela, con una deuda equivalente a 308,7% del PIB, seguida por Argentina con 110,3% y Brasil con 92,6%. En un nivel intermedio se ubican Uruguay con 65,7%, Colombia con 60,7%, República Dominicana con 59%, México con 55,1% y Ecuador con 54,4%.
Por su parte, Chile y Perú presentan cifras relativamente más moderadas, con 41% y 33,5% del PIB, respectivamente.
Honduras se encuentra en una posición mayor con un 46% del PIB al cierre de 2025.
Stellian destaca que la situación fiscal de la región debe analizarse a la luz de su alta exposición a la volatilidad externa y de sus limitados márgenes de maniobra. “En América Latina, la sostenibilidad de las finanzas públicas está estrechamente vinculada a factores como la dependencia de las materias primas, la volatilidad de los flujos de capital y la sensibilidad a las tasas de interés internacionales. Estos elementos hacen que la región sea particularmente vulnerable en un contexto de mayor incertidumbre global”.
Añadió que el aumento en los precios del petróleo genera efectos diferenciados en la región. En el caso de países como Colombia, Brasil y México, este escenario puede fortalecer los ingresos fiscales mediante mayores regalías e impuestos. Sin embargo, advirtió que para las economías dependientes de la importación de energía el impacto resulta adverso.
Más allá de América Latina, la situación fiscal también genera preocupación en las principales economías del mundo. El FMI prevé que la deuda pública de Estados Unidos continúe aumentando hasta alcanzar cerca de 142% del PIB en 2031, en medio de déficits fiscales que se mantendrían entre 7% y 8% del PIB.
En el caso de China, la deuda podría llegar a 127% del PIB, impulsada por los estímulos fiscales necesarios para sostener el crecimiento económico.
Por último, Japón continúa siendo uno de los países con mayor nivel de deuda pública, aunque mantiene esfuerzos para estabilizarla. En Europa, las perspectivas son mixtas, ya que Francia proyecta reducir su déficit hasta alrededor de 2,9% del PIB hacia 2031, Italia lo mantendría relativamente estable cerca de 2,7%, y Alemania registraría desequilibrios cercanos a 3,7%.
Economía global crecería 3,1% en 2026
El FMI ajustó su lectura del panorama global y mantuvo una postura más cautelosa en sus proyecciones. A nivel global, el FMI recortó ligeramente sus previsiones, en un contexto de alta incertidumbre por el conflicto en Oriente Medio y el encarecimiento de la energía.
La economía mundial crecería 3,1% en 2026 y 3,22% en 2027, lo que muestra una expansión moderada, pero vulnerable a choques externos. Las economías avanzadas mantendrían un crecimiento contenido, afectadas por los altos costos energéticos.
La deuda externa pública de Honduras subió en febrero a $10.687 millones.





































