En cuatro años se erogaron 2.778 millones de lempiras en sueldos
El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), presenó este miércoles su evaluación del Congreso Nacional período 2022-2026, que estuvo marcado por una crisis institucional con poco trabajo, un aumento al gasto salarial y parcial rendición de cuentas.
En cuatro años, el Congreso registro un gasto de «2.778 millones de lempiras se gastó en sueldos, 839 millones en subvenciones y 675 millones en viáticos de viajes nacionales y al extranjero«

El informe “Del Congreso que votamos al Congreso que tenemos” fue presentado por la directora del CNA, Gabriela Castellanos, quien dijo, que al igual que ahora, hace cuatro años exigiero el derecho que tienen las organizaciones de sociedad civil de observar, vigilar y acompañar el ejercicio del poder público.
Recordó que el CNA hizo contacto en aquel momento con el presidente del Congreso Nacional, Luis Redondo, para proponerle ser veedores, colaborar de manera permanente que contribuyera a fortalecer la función legislativa y la institucionalidad.

La respuesta de Redondo fue difusa, se nos dijo “que primero que había arreglar la casa y luego vendría la apertura a la sociedad civil”. Cuatro años después, opinó, “la casa nunca se arregló”.
El primer tropiezo sucedió en enero de 2022 cuando se instalaron dos juntas directivas paralelas y apuntando en diferentes direcciones, hasta que uno se impuso sobre el otro por medio de la fuerza y la violencia, que llevo a una crisis institucional de cuatro años.
“La legalidad fue desplazada por la imposición”, expresó Castellanos que señalando que así empezó el período de Redondo que estuvo atrapado y que su gestión terminó de la misma manera.
Retrocesos estructurales y gastos
De acuerdo a la veeduría del Mecanismo de Incidencia Ciudadana (MIC), La gestión legislativa estuvo marcada por una crisis institucional ininterrumpida. Este escenario se manifestó a través de parálisis legislativas recurrentes, una baja productividad legislativa y un gasto presupuestario excesivo.
En 2023, el Congreso Nacional entró en una fase de parálisis funcional prolongada, caracterizada por la ausencia de sesiones ordinarias y un descenso significativo en la producción legislativa, un patrón que se repetirá en los años siguientes. Otros rasgos distintivos fueron el elevado costo institucional, la opacidad deliberada y la pérdida progresiva de legitimidad, que desembocó en una crisis de cierre democrático.
El informe revela que «la concentración de decisiones en la Junta Directiva (del Partido LIBRE) redujo el papel deliberativo del Pleno y limitó la participación efectiva de las bancadas».
Producción deficiente
A pesar de que legislar es la función principal de los diputados, los datos de cuatrienio reflejan un desempeño deficiente: de 1,691 proyectos presentados, apenas se aprobaron 404.
En 2022 se registró la mayor actividad, con 929 proyectos presentados, aunque solo se aprobaron 157; en contraste, para 2025 la cifra cayó a 128 iniciativas presentadas y 58 aprobadas.
Durante este periodo, el CN actuó como un órgano gestor de las iniciativas que promovió el Poder Ejecutivo, aprobando 134 de los 138 proyectos enviados.
Más allá de la cantidad, la calidad de los decretos también fue cuestionable. La agenda legislativa se enfocó en disposiciones de carácter simbólico, administrativas y operativas, con una limitada priorización de políticas públicas estructurales.
La categoría de «condecoraciones y días nacionales» registra el mayor número de decretos aprobados con 61, seguida por las reformas con 41, convenios de crédito 39 y contratos 38
En contraste, áreas estratégicas como energía y medio ambiente, derechos humanos, sector salud, sector educativo y desarrollo de infraestructura reportaron cifras considerablemente menores.
Derroche
En cuatro años, el Congreso Nacional anterior gestionó un presupuesto cercano a los seis mil millones de lempiras (5.942 millones aprobados, pero 4.790 millones ejecutados).
Según los reportes en el Portal de Transparencia, los fondos se concentraron en tres grandes componentes: 2,778 millones de lempiras en sueldos y beneficios, 839 millones de lempiras en transferencias o subvenciones y 675 millones de lempiras en viáticos nacionales y al exterior.
Pese a la magnitud de los presupuestos asignados, la ejecución presupuestaria promediofue del 80,6%. Las cifras del informe difieren levemente de las ofrecidas por la Secretaría de Finanzas.
En resumen, la gestión de Luis Redondo fracasó al igual que la de su predecesor Mauricio Oliva, lo que repercute en el deterioro socioeconómico y político del país.


























