China fijó este miércoles en «entre un 4,5 % y un 5 %» su objetivo de crecimiento económico para 2026, por debajo del 5% de los últimos tres años y la más baja desde 1991, y mantuvo por segundo año consecutivo su meta de déficit fiscal en la tasa récord del 4 % para incentivar la recuperación.

Las cifras, ofrecidas por el primer ministro, Li Qiang, durante su lectura del informe anual de trabajo gubernamental ante la Asamblea Nacional Popular (ANP, Legislativo), cumplen con los pronósticos más extendidos entre los analistas, que no esperaban sorpresas a este respecto durante la cita política más importante del año en China.

Las últimas proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) pasan por un avance del 4,5% para el producto interior bruto (PIB) de la segunda mayor economía del planeta en 2026, mientras que el Banco Mundial (BM) sitúa su pronóstico ligeramente por debajo, en un 4,4%.

Según Li, el ajuste a la baja del objetivo responde a «la necesidad de habilitar espacio para ajustes estructurales, prevención de riesgos y reforma» en el primer año del plan quinquenal que regirá la economía china hasta 2030 y que se habrá de aprobar al cierre de la sesión anual de ANP, inaugurada este jueves.

Así, China busca «poner cimientos sólidos para un mejor desarrollo en los próximos años», en los que se centrará en la autosuficiencia tecnológica, en equilibrar desarrollo y seguridad, en reducir desigualdades internas o en reforzar su mercado nacional para reducir su dependencia de las exportaciones.

Reavivar la demanda

Al desgranar una política fiscal «más proactiva», Li renovó la emisión de 1,3 billones de yuanes (188.474 millones de dólares, 162.031 millones de euros) en bonos del Tesoro de duración ‘ultralarga’ y de 4,4 billones de yuanes (637.912 millones de dólares) a bonos especiales para los gobiernos locales y regionales.

Estos títulos, que mantienen las cifras del año pasado, no son tenidos en cuenta a la hora de calcular la cifra oficial de déficit presupuestario, y se destinarán al multimillonario ‘plan renove’ con el que Pekín busca incentivar el consumo, a financiar proyectos de infraestructura o a resolver el problema de deuda oculta de las mencionadas administraciones locales.

Ahuyentar a la deflación, «factible»

Li también reveló una meta oficial del 2% para el índice de precios al consumidor (IPC, principal indicador de la inflación), idéntica a la del año pasado. Pese a que en 2025 la evolución de los precios fue plana, el primer ministro consideró que la meta de este año es «factible».

«Equilibrando la oferta y la demanda, conduciremos los niveles de precio de vuelta a tasas positivas y produciremos un repunte razonable y modesto de los precios al consumidor para generar un círculo virtuoso en la economía», explicó.

Además, se espera mantener la tasa de desempleo por debajo del 5,5% en zonas urbanas, en las que se buscará generar 12 millones de empleos, ambas metas también sin cambios.

Otros objetivos renovados para este año son la consecución de un «equilibrio básico» en la balanza de pagos o una producción de grano que ronde los 700 millones de toneladas, mientras que la meta de reducción del consumo de energía por unidad del PIB pasó del 3% del año pasado a un 3,8%, con vistas a «alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030».

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