Se trataría del menor crecimiento económico en Centroamérica

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), actualizó sus proyecciones de crecimiento para 2026 y recortó levemente sus expectativas para la región a 2,2%, por debajo de 2,3% estimado previamente en diciembre de 2025.

Según la Cepal, el menor dinamismo proyectado se observa de manera generalizada. En 24 de los 33 países de la región se desaceleraría el crecimiento en 2026, mientras que solo siete mostrarían una aceleración.

En conjunto, de concretarse esta proyección, la región completaría cuatro años consecutivos con tasas de crecimiento cercanas al 2,3%, evidenciando un patrón de baja capacidad para crecer.

En el caso de Honduras, la Cepal proyecta un crecimiento de 3,8% para 2026, lo que representa una revisión a la baja de 0,1 puntos porcentuales frente a su estimación previa de 3,9%.

Proyecciones para Centroamérica 2026 y 2027:

  • Costa Rica: 4,6% y 3,9%
  • Guatemala: 4,3% y 4%
  • Nicaragua: 4,9% y 4,5%
  • Panamá: 4,4% y 4%
  • El Salvador: 3,9% y 3,3%
  • Honduras: del 3,8% y 3,8%

El desempeño del país estaría por debajo de la dinámica regional, condicionado por un menor impulso del consumo y un entorno externo más exigente. 

Además, factores como las condiciones financieras restrictivas y el encarecimiento de insumos importados seguirían presionando la actividad económica, en un contexto.

Segñun las autoridades monetarias, en el Programa Monetario 2026-2027, proyecta un crecimiento similar al de Cepal con menor expectativa comercial, pero mayor demanda y actividad interna.

Un entorno internacional más exigente

La Cepal señala que el deterioro del escenario externo es uno de los factores clave detrás del ajuste a la baja en las proyecciones de crecimiento regional. En los primeros meses del año, el aumento de las tensiones geopolíticas y el conflicto en Medio Oriente han incrementado la incertidumbre global y la volatilidad en los mercados financieros y de materias primas.

En este contexto, el precio promedio del petróleo en las primeras semanas de abril se ubicó 74% por encima del nivel observado en diciembre de 2025, lo que ha generado presiones inflacionarias a nivel global y mayores costos de producción y transporte.

A esto se suma el encarecimiento de los alimentos, la desaceleración en economías clave como la Zona Euro, China e India, y un menor dinamismo del comercio internacional. De hecho, la Organización Mundial del Comercio, OMC, estima que el volumen del comercio mundial crecerá 2,7% en 2026, por debajo de 4,7% registrado en 2025.

Ante este panorama de mayor inflación y menores perspectivas de crecimiento, los principales bancos centrales han optado por una postura más cautelosa, manteniendo condiciones financieras más restrictivas de lo previsto a finales del año pasado.

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