Latinoamérica enfrenta un nuevo capítulo en su historia fiscal, marcado por contrastes entre países que logran ordenar sus cuentas y otros que siguen presionados por el costo del endeudamiento y las demandas internas de gastos.
Las cifras más recientes de la Comisión Económica para América Latina (Cepal) muestran que, aunque hay señales de mejora en el balance primario de varias economías, el pago de intereses se está convirtiendo en un factor determinante para la sostenibilidad fiscal.
Colombia se ubica como el país con el mayor deterioro fiscal de la región en 2025, con un resultado negativo de -1,2% (cifras distintas a las del déficit fiscal del año pasado, que fue de 6,4%), en un momento en que varias economías de la región muestran señales de ajuste y mejora en sus cuentas públicas.
Las cifras evidencian una brecha cada vez más amplia. Economías como Panamá (2,5%), Nicaragua (1,5%) y México (1,3%) lideran el fortalecimiento fiscal, mientras que, además de Colombia, Guatemala (-1%), Uruguay (-0,5%), Ecuador (-0,4%), República Dominicana (-0,4%) y Honduras (0,3%) registran los niveles más bajos del listado.
El contraste es marcado. Al avance de Perú y Argentina (1,1%) se suma el de Paraguay (0,5%) y El Salvador (0,4%), mientras que Chile se mantiene en terreno neutral (0,0%).
Mayor costo de endeudamiento
El deterioro de las cuentas fiscales también está relacionado con el costo del endeudamiento. Aunque las tasas de interés han descendido desde los niveles más altos de 2022, todavía se mantienen elevadas. En países como Colombia, Brasil, Perú y México, esto implica que al Estado le resulta más costoso financiarse que antes de la pandemia.
Esto se refleja en el gasto por intereses. En Colombia, este rubro cayó -1,5 puntos del PIB frente a 2024, pero aún representa una carga significativa para las finanzas públicas. En otros casos, como El Salvador (0,6), Ecuador (0,3) y México (0,2), los pagos de intereses incluso han aumentado, lo que dificulta aún más el manejo fiscal.
Además, el panorama refleja un equilibrio difícil de sostener. Los gobiernos deben responder a las necesidades sociales, pero al mismo tiempo evitar que las cuentas fiscales se desborden. Aunque algunas cifras muestran mejoras, las presiones de gasto persisten y las tasas de interés aún no descienden lo suficiente como para dar un alivio completo.


































