A pesar de las presiones externas sobre la economía en especial en los precios y comercio de mercaderias, el Banco Central de Honduras (BCH) mantiene las proyecciones de crecimiento económico de 3 a 4% para este año y de inflación de hasta 5% (mas o menos un punto de 5%).

En la revisión del Programa Monetario 2026-2027, el presidente del BCH, Roberto Lagos, expuso que están aplicando medidas para reducir el impacto inflaconario, afecatdo por los precios del petróleo por el conflicto en el Medio Oriente.

De las metas anunciadas en abril, se modifica la de ingreso de remesas, uno de los motores de la economía, que pasa de 3,5 a 7% de crecimiento.

«Una estimación conservadora ya que las remesas están creciendo 11% a julio», apuntó.

También se espera una leve mejora en las exportaciones, que siguen afectadas en relación 2025 debido a los aranceles en EE UU y menores precios en productos como el café.

Se espera un aumento de las reservas internacionales en 0,5% en cobertura (meses de importación de bienes y servicios) a más de 5.5 meses (mas/menos 5 meses en el PM inicial). Este aumento permitirá un menor ritmo de devaluación del lempira.

En el campo financiero se mantiene la proyección de crecimiento interanual del 10,5% en el crédito y 11,5% en los depósitos.

Se mantiene Tasa de Política Monearia

A pesar de este escenario complejo, la coyuntura macroeconómica hondureña mantiene positiva, apoyado por una postura de política monetaria acomodaticia en el que la Tasa de Política Monetaria (TPM) real se encuentra acoplada a la tasa de la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés) y su valor nominal se sitúa levemente por debajo de su tasa de interés neutral, lo que permite equilibrar riesgos inflacionarios y salvaguardar la posición externa.

Lo anterior denota que la brecha del producto se mantiene prácticamente cerrada y las presiones inflacionarias provienen principalmente de un choque de oferta que podría ser transitorio, evidenciando que la actual postura de política monetaria es la adecuada para equilibrar los riesgos, posición que está facilitando el buen desempeño de la actividad económica del país.

El BCH sostiene que la postura de política monetaria acomodaticia ha facilitado que las tasas de interés del mercado se ajusten a la baja, registrando durante los primeros meses de 2026, una reducción en todos los sectores económicos. Esta reducción gradual en la tasa activa
y la disponibilidad de liquidez del Sistema Financiero han explicado en parte la recuperación parcial del crédito, mostrando aceleración en los préstamos otorgados al sector agropecuario, servicios e industria, mientras que el resto de las actividades muestran un menor dinamismo.

En lo referente al sector externo, a pesar del déficit comercial, la cuenta corriente de la Balanza de Pagos (BOP) registra un superávit al primer trimestre de 2026, que ha sido financiado por los ingresos de remesas familiares y también ha sido apoyado por una política monetaria consistente y equilibrada. Resultado de lo anterior, se ha logrado una acumulación robusta de Reservas Internacionales Netas -RIN-(USD1,304.7 millones respecto al 27 de enero de 2026) pese al entorno internacional incierto.

En cuanto a la variación general del nivel de precios, históricamente, Honduras ha registrado una inercia que sitúa su tasa de inflación por encima del promedio de la región centroamericana, debido a problemas estructurales, principalmente el asociado a la cantidad de dinero relativa al tamaño de la economía.

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