La Oficina del Contralor de la Moneda (OCC, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos emitió nuevas directrices que permiten a los bancos participar en lo que se conoce como transacciones de «principal sin riesgo» que involucren activos criptográficos y que no estarán sujetas a un escrutinio especial por parte del regulador.
En este tipo de operaciones, los bancos actúan efectivamente como corredores, comprando activos a una contraparte y, de forma simultánea, vendiendo esos activos a otra contraparte. Según la OCC, el banco no mantiene criptomonedas en su inventario como parte del proceso, salvo en circunstancias excepcionales.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha adoptado una postura favorable hacia el sector de las criptomonedas, reescribiendo normativas y eliminando barreras regulatorias, mientras que miembros de su familia participan en negocios relacionados con criptoactivos.
Críticos sostienen que estos cambios han estrechado la relación entre el sector financiero tradicional y el mundo poco regulado y volátil de las criptomonedas, lo que podría generar riesgos sistémicos.
Los reguladores bancarios estadounidenses ya han eliminado numerosas restricciones sobre las actividades con criptomonedas impuestas a los bancos durante la presidencia de Joe Biden. En marzo, la OCC aprobó ciertas actividades cripto para los bancos y eliminó directrices previas que exigían a las entidades solicitar autorización anticipada a los organismos de control antes de incursionar en el sector.




























