La quiebra de la aerolínea de bajo costo, Spirit Airlines, tendrá un doloroso impacto en la economía hondureña y en especial para la administración pública y privada de los aeropuertos Ramón Villeda Morales (La Lima-San Pedro Sula) y Palmerola (Comayagua).
Y es que esas dos terminales aéreas, se repartían 24 frecuencias semanales con 130.000 pasajeros saliendo. Los precios de la aerolínea llegaron a bajar a 200 dólares con destino a los Estados Unidos, el principal destino de los viajeros hondureños.
Según el ex gerente de Palmerola, Peter Fleming, se trata de un impacto general de «cerca de 4.7 millones de dólares de ingresos y sin contar en el impacto en el empleo de todos los colaboradores de la línea aérea en el país, tanto directos como indirectos».
San Pedro Sula, donde el gobierno anterior realizó millonarias inversiones, tenía 4 rutas a diferentes ciudades en EE UU, Fort Lauderdale (1 vuelo diario ), Orlando (3 vuelos por semana) Houston (3 vuelos por semana) y New Orleans (4 vuelos semanales).
Esto representa 17 vuelos semanales a San Pedro Sula, «a un promedio de 100 pasajeros por vuelo serían cerca de 1.700 pasajeros menos semanales y más de 90 mil pasajeros al año, y en términos de ingreso para el aeropuerto a una tasa de 34,5 dólares por pasajero de salida serían una pérdida de 3.2 millones de dólares anuales».
Palmerola, concesionario privado, tendría un impacto de 1.5 millones de dólares, sólo por salida de pasajeros.
Se sumarían los pagos y gastos de la aerolínea Spirit en ambas terminales. Spirit se acogió a la Ley de Bancarrota de EE UU en 2024 y por segunda ocasión en agosto de 2025.
































